Condoray. Cañete: desarrollo integral de la mujer campesina

En el mes de julio de 1974 Josemaría Escrivá de Balaguer se encontraba en Perú, en el valle de Cañete, donde tuvo varias reuniones informales, tertulias, con los campesinos de la zona.
Desde 1963 funcionaba Condoray, un Centro de Formación Profesional para la Mujer situado a 145 kilómetros de Lima, que se proponía el reto de formar personas capaces de impulsar el desarrollo de las familias del valle. Y ahí, entre otras cosas, les dijo: «Nosotros hemos de poner ilusión, gusto en trabajar. Tú puedes hacerlo así, también porque de esta manera ganas dinero y levantas la posición de los tuyos; pero especialmente por agradar a Dios, porque el trabajo es oración, porque el trabajo dignifica».


Educación para un desarrollo sostenido

La principal actividad económica del valle del Cañete es la agricultura. Las condiciones higiénicas de 71,6% de las viviendas son precarias. La vida de las campesinas de la zona es difícil: es frecuente que desde muy jóvenes tengan la responsabilidad de sostener al hogar, sacar adelante los hijos y hacerse cargo de los mayores. La formación laboral tampoco ha estado al alcance de estas mujeres. Aunque el 40% de la población que trabaja es femenina, sólo el 9% percibe una buena remuneración, debido a su falta de conocimientos para desarrollar bien el trabajo.
Por eso, el principal objetivo de Condoray es la promoción humana, social y espiritual de la mujer rural, a través de una honda tarea formativa, que genere un desarrollo integral y progresivo en la población, y a la vez, ayudarles a descubrir el valor de su vida y de su trabajo.
Para lograr esa meta, Condoray promueve diversas actividades y programas de capacitación para Promotoras rurales: Alfabetización Integral, Educación familiar; Capacitación Laboral Básica; Nutrición, Higiene y Saneamiento; Educación para la Salud y Refrigerios infantiles. Además, ofrece carreras técnicas con duración de tres años para jóvenes: Secretariado Ejecutivo, Administración de Servicios de Hostelería y Contabilidad.


Promotoras Rurales

Las promotoras rurales desempeñan un papel fundamental en la labor que Condoray realiza. Son campesinas provenientes de las mismas comunidades, que —después de recibir una formación personalizada— pueden impulsar a otras mujeres de su entorno a conseguir mejoras educativas, familiares y sociales. A través de las promotoras, se hace posible la realización de programas estables de desarrollo de acuerdo a las necesidades de cada lugar. De esa manera, el trabajo social que se realiza en el centro adquiere un efecto multiplicador. Actualmente 56 promotoras rurales trabajan en 18 pueblos del valle de Cañete.
Las promotoras rurales también han sido motor de una profunda transformación en el sistema social del valle: la mujer, que tradicionalmente no intervenía nada en la vida de su comunidad ni podía tomar decisiones, ha asumido funciones de liderazgo en su pueblo y ha ayudado a otras mujeres a conseguir mejoras educativas, familiares y sociales: locales comunales, talleres de costura, cocinas, parques y ambientes recreativos para los niños, huertos familiares...
Más de veinte mil campesinas de los pueblos que se atienden han participado en los distintos programas de desarrollo rural y más de siete mil jóvenes capacitadas en las carreras técnicas y cursos de extensión, trabajan en empresas locales o han puesto sus propios negocios.


Para más información: www.condoray.edu.pe