Harambee: en la canonización del fundador del Opus Dei

El proyecto Harambee 2002 fue una iniciativa del Comité organizador de la canonización de Josemaría Escrivá de Balaguer que —como expresión concreta de gratitud a Dios y siguiendo los sentimientos que albergaba el nuevo santo— ofreció a los asistentes a la ceremonia, y a todas las personas que desearan unirse a la iniciativa, la posibilidad de contribuir a la financiación de programas de educación en África.
África es un continente con enormes recursos y con graves problemas. Una llamada apremiante a la conciencia de los cristianos y de todos los hombres y mujeres de buena voluntad, porque —como señalaba san Josemaría—«Un hombre o una sociedad que no reaccione ante las tribulaciones o las injusticias, y que no se esfuerce por aliviarlas, no son un hombre o una sociedad a la medida del amor del Corazón de Cristo. Los cristianos han de coincidir en el idéntico afán de servir a la humanidad. De otro modo, su cristianismo no será la Palabra y la Vida de Jesús: será un disfraz, un engaño de cara a Dios y de cara a los hombres».
"Con cinco euros haces Harambee" se decía al inicio del proyecto. Muchísimos sobres con 5 euros se recogieron durante los días de la canonización, también con menos y otros con mucho más: cada uno dio lo que podía.
“Este tipo de proyectos —explica Linda Corbi, coordinadora de Harambee 2002— vienen siendo frecuentes en los grandes encuentros convocados por el Papa, como por ejemplo en las Jornadas de las Familias. Además, Juan Pablo II, en su mensaje para la Cuaresma del año 2002, animaba a concretar en un gesto de caridad el agradecimiento por los dones recibidos de Dios”.

El Proyecto Harambee 2002 sigue en marcha
Continúa explicando Linda Corbi: “De hecho han surgido recientemente iniciativas de todo tipo. La semana pasada, por ejemplo, un grupo de personas ha promovido un concierto en Pisa, aquí en Italia. La suma recogida han sido destinada a Harambee 2002. Sabemos también de varias parejas de recién casados que han propuesto a los invitados a la boda que den una aportación al Proyecto Harambee. De Ecuador nos ha llegado un donativo generoso y otro también de las Filipinas. Una residencia universitaria de Granada, en España, nos ha enviado 3 transferencias bancarias, fruto de otras tantas operaciones de "fund raising". A todas van nuestro estímulo y sobre todo nuestra gratitud. En la página web hay información sobre las posibles maneras de colaborar. Se pueden hacer todavía donativos por medio de transferencia bancaria a la cuenta dedicada al proyecto”.

Todos a una
Margaret Ogola, médico y escritora de Nairobi (Kenia), ha explicado qué significa la palabra harambee: "Todos a una", ya sea para afrontar un problema, para construir una casa o para ayudar a quien se encuentra en necesidad. Cada uno ofrece su aportación, pero en realidad todos dan y todos reciben. “Los africanos estamos llamados a ser los protagonistas de nuestro desarrollo. África saldrá adelante con la ayuda, en primer lugar, de los propios africanos, y luego de tantas otras personas de todo el mundo. Por eso hemos pensado en poner en marcha el Proyecto Harambee 2002 con ocasión de la fiesta de Josemaría Escrivá de Balaguer, que se hizo africano con los africanos y fue maestro y educador de mujeres y hombres de todas las razas y colores”. África es una esperanza y una tarea común, que está reclamando un "harambee" sin fronteras.

La educación, clave del desarrollo
“La educación es la clave del desarrollo”, ha declarado Léon Tshilolo, médico, director sanitario de un hospital en Kinshasa (República Democrática del Congo). “Hemos decidido destinar los fondos recogidos con Harambee 2002 a la financiación de proyectos educativos en toda África. Los distribuiremos por medio de un concurso cuyas bases están al alcance del público en Internet y que va a estar abierto a todas las organizaciones africanas que trabajan en el campo de la educación, con especial atención a la promoción de la mujer”.
El verdadero desafío para África es que el hombre y la mujer africanos, por medio del despliegue de todas sus potencialidades, sean realmente artífices de su propio progresoEducar personas que a su vez se conviertan en educadores, generando un círculo virtuoso que pueda poco a poco extenderse a todos los ámbitos de la sociedad. La educación abre las puertas al trabajo, a la autonomía, al progreso material y espiritual.

El programa piloto: Kimlea, en favor de las campesinas de Kiambú
Para ejemplificar las características del proyecto Harambee, el Comité organizador ha elegido un primer programa piloto: el Outreach Programme promovido por Kimlea Centre en Kenia.
Kimlea es un centro de formación profesional que nació gracias al impulso de san Josemaría y que lleva varias décadas trabajando en favor de la educación de la mujer africana. En el caso de Kimlea, el fondo contribuirá al Outreach Programme, serie de cursos de formación profesional para mujeres que trabajan en las plantaciones de té, con el objeto de ofrecerles nuevas oportunidades en bien de ellas mismas y de sus familias.

Outreach Programme, en Kimlea Centre
En el distrito de Kiambú, en Kenia, el alto índice de abandono familiar por parte del varón, algunas tradiciones culturales y la falta de recursos económicos obligan a numerosas mujeres a trabajar como jornaleras en las plantaciones de té para sacar adelante a sus hijos. Cuando los recursos escasean se manda a la escuela sólo a los chicos, porque se considera que a la mujer ya se encargará de sostenerla quien se case con ella. Así, carentes de toda instrucción, en situación de necesidad, las mujeres no pueden desempeñar otra actividad que no sea la recolección, en jornadas laborales que duran de seis de la mañana a seis de la tarde, por las que vienen a percibir menos de dos dólares al día, con los que apenas logran mantener a sus familias. Con esos ingresos no les resulta posible dejar a sus hijos un futuro mejor. Y no pueden plantearse la educación de sus hijas, de manera que se da lugar a un círculo vicioso de difícil solución.
El Outreach Programme ofrece a estas mujeres adultas cursos de alfabetización, contabilidad y otros conocimientos básicos. Con esas destrezas pueden mantenerse con trabajos menos extenuantes y más rentables. Muchas de estas mujeres, de hecho, han puesto sus negocios de costura, de venta de comidas, pequeños huertos, etc., con muy buen resultado para sus familias y sus comunidades.

Más información: http://www.harambee2002.org/