Strathmore College, pionero de la educación interracial (Kenia)

A comienzos de los años 60 —Kenia se independizó en 1963— el país tenía tres grandes problemas: ignorancia, pobreza y enfermedad.
Esta situación movió al fundador del Opus Dei a enviar a algunos profesionales de la educación, a Nairobi para poner en marcha un centro educativo. El perfil de la escuela sería el que ellos consideraran más adecuado a las características del país, pero había una condición que san Josemaría les encareció: por arraigadas que estuvieran las usanzas al respecto, y por difíciles que resultaran las gestiones ante las autoridades para superar vetos y prejuicios, el centro educativo que crearan debería ser interracial.
«Nuestro Señor ha venido a traer la paz, la buena nueva, la vida, a todos los hombres. No sólo a los ricos, ni sólo a los pobres. No sólo a los sabios, ni sólo a los ingenuos. A todos. A los hermanos, que hermanos somos, pues somos hijos de un mismo Padre Dios. No hay, pues, más que una raza: la raza de los hijos de Dios. No hay más que un color: el color de los hijos de Dios. Y no hay más que una lengua: ésa que habla al corazón y a la cabeza, sin ruido de palabras, pero dándonos a conocer a Dios y haciendo que nos amemos los unos a los otros».
En 1961 —en el momento en el que Kenia se preparaba para la independencia— nació Strathmore College. La formación de cuadros y la instrucción básica eran retos urgentes, pero para entonces sólo había unas pocas escuelas superiores, y ninguna estaba abierta a las tres razas que hay en Kenya —africanos, asiáticos y europeos—.
El lema del colegio "Ut Omnes Unum Sint" quiere decir que todos sean uno. El lema está representado también con tres corazones que expresan la idea de vivir en armonía con todos, independientemente de su raza y credo. Simbolizan, además, la unidad que hay en la escuela entre los padres, los estudiantes y los profesores.
Actualmente, prácticamente todo el profesorado de Strathmore College es nativo, algunos de ellos antiguos alumnos. La escuela tiene buenos laboratorios de química, aulas de informática, campos de deporte, y una espaciosa biblioteca, que es fermento de un buen número de futuros intelectuales.

Un tutor para cada alumno
“Para crear una personalidad completa, la familia debe involucrarse en el proyecto educativo”, explica Charles Sotz, actual director de Strathmore College. Por esto, las familias tienen conversaciones periódicas con los profesores y con frecuencia se intercambian puntos de vista sobre la educación de los estudiantes. Los padres reciben seis informes académicos cada curso.
Uno de los retos al que hace frente la escuela en la sociedad de hoy es cómo fomentar el desarrollo de la propia personalidad en medio de los crecientes cambios culturales. La atención personalizada por parte de los padres y educadores es la clave para solucionar esta cuestión. Cada vez más, los jóvenes carecen de la guía de sus padres. Strathmore pone a disposición de cada alumno un tutor, que muchas veces es un intermediario entre los padres y el alumno, para que le aliente y le ayude a resolver los problemas que pueda tener.
Además, hay un capellán que está a disposición para ayudar espiritualmente a quien lo necesite. La Capellanía organiza también algunos seminarios y cursos para los padres y profesores. Muchos se asombran al comprobar que en Strathmore no hay prefectos, como es común en la mayor parte de las escuelas kenianas. De este modo, Strathmore promueve el liderazgo de sus estudiantes, que se fomenta también con el deporte. Ellos eligen a sus propios capitanes de equipo todos los años. Estos capitanes, además de dirigir a sus grupos en los campeonatos deportivos, tienen también reuniones periódicas con los profesores para comentar asuntos que afectan a la vida en el Colegio. Este ambiente de libertad, de acuerdo con la identidad cristiana del centro educativo, contribuye al desarrollo personal de los alumnos.
Al acabar las clases, algunos estudiantes de Strathmore son voluntarios en proyectos de solidaridad durante las vacaciones. Cuando John Muthiora, uno de los profesores de inglés, propuso la idea por vez primera, la respuesta fue abrumadora: se apuntaron más de cien estudiantes, que ayudaron en hospitales realizando diversas tareas. Kevin Okwel, voluntario en la zona de oncología del Kenyatta National Hospital, resumió su experiencia con estas palabras: “Ni con todo el dinero del mundo se puede comprar la alegría y satisfacción que he sentido por ayudar a los demás”.
Cuando Strathmore cumplió 25 años de vida, recibió una visita inolvidable: el entonces Presidente de Kenia Moi asistió a las celebraciones del Colegio.

Más información: www.strathmore.edu